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viernes, 13 de marzo de 2026

ANOTACIONES PARA UNA NOVELA

A pesar de las muchas veces que he pasado por este lugar encantador durante mis habituales paseos, no acertaba en darme cuenta de que este rincón escondía el germen de una novela.
Está situado al final de la calle Sevilla, y al tropezar esta calle con la redonda, se forma un vacío donde un árbol majestuoso, que llaman de la falsa pimienta, ha tomado residencia desde hace muchas generaciones y extiende su ramaje para proteger al vecindario del sofocante calor veraniego, a la vez que sirve de deleite para el paseante.
Mientras me recreaba en su augusto porte, al verlo recortado en un cielo cargado de nubes surgió la idea de una historia donde un vecino y una vecina, con edades acercándose ya al precipicio, se disputaban este gigante. Al uno le molestaba su presencia, mientras que para la otra formaba parte de su familia, pues un tatarabuelo suyo sembró la semilla que le dio vida.
Ya no había marcha atrás: urgía escribir esta historia.
Y en base a esta premisa, las palabras empiezan a brotar de las teclas, empujándose unas a otras.
Pero el escribiente no siempre es el dueño de las ideas que han surgido de su mente. Estas cobran vida propia y en un momento dado, piden un cambio en esta historia. Y nace un nuevo argumento. Por supuesto, los dos personajes primitivos salen del guion y otros nuevos aparecen para entrar en escena. Ahora, la historia trata de una joven y atractiva viuda que tiene que proteger el árbol y hacer frente a problemas que le llueven sin cesar.
Y todo ello, en el Fuentes de 1755, en pleno terremoto de Lisboa.